Éramos muchos y parió la abuela - Ruben Dario Gil

Siempre me gustó la expresión: “éramos mucho y parió la abuela”...

…Quien más debe estar odiando esa presencia fantasmal del 'Rambo' tropical en el cielo caraqueño con una pancarta del 350, no es Nicolás, sino la MUD, que de tanta incoherencias, les salió un carajito, de ojos sumamente bellos, dirigiendo los destinos de la Resistencia.

Las Redes Sociales, un manicomio de celulares y escritos, que han puesto en evidencia la eficacia de los reporteros ciudadanos, se debaten entre el origen bastardo del “bello-bello héroe de los aires” y la terrible sospecha, que pudo haber sido parido, en los sótanos circenses de Miraflores y por eso sacó los ojos de alguien que un vez, otro Rambo le llamó: su soldado de ojo lindos.

La Resistencia, que es una cimarronada de chicos con los rostros cubiertos que han adquirido los laureles de héroes, no posee una organización estructurada, no posee vocerías propias y aparecen, en las calles, cuando los políticos crean sus horarios de luchas.

Oscar Pérez, si es real, porque aún está bañado de ficción, ha encontrado su ejército mágico en los soldados de franelas a quien ahora pretende dirigir.

La Resistencia y la MUD, son parejas por conveniencia, son amigos que bailan bachata en una fiesta, pero sin agarrase el culo. Los políticos de oficio, si es que lo tienen, quieren solucionar la crisis nacional, sin sacrificarse, sin abandonar sus ambiciones políticas y le hablan al país, como si este fuera un país coherente, un país con leyes, un país con algo de democracia y por eso se ven hasta más ficticios, que el propio Rambo venezolano.

He visto cómo los chicos de la Resistencia, interpelan al diputado Freddy Guevara en las marchas, quien aparece y desaparece en las calles, con las virtudes escapistas de Houdini y le exigen, que por lo menos, la mitad de los diputados opositores, que son los convocantes a las protestas, aparezcan, marchen, den la cara hasta la mitad del camino, no se les pide heroicidad porque son incapaces de entender proezas.

El diputado Guevara, quien le falta tamaño y ambición, trata de excusar a los diputados ausentes de las protestas, y argumenta que están ocupados. ¿Ocupados en qué?, si esa Asamblea Nacional es más que ineficiente. Hace mucho tiempo que unos “corajudos” ya hubiesen designado un gobierno provisional, un TSJ en rebelión y quién sabe qué otras piedras para los zapatos de quienes se refugian en la antigua casa de Misia Jacinta Parejo de Crespo, vulgarmente llamada “Miraflores”.

En el medio de la tormenta Bret (antigua tormenta que ya nos había visitado en 1993, con más furia), el manojo de diputados opositores, exaltados, llenos de preceptos, declararon al país y al mundo que aplicarían el artículo 350 de la Constitución (uuuuy qué miedo), pero del otro lado, del lado rojo, inmediatamente los orinaron, se cagaron de la risa y le gritaron… “ajá, tú y cuantos más vienen a sacarnos”.

El 350 quedó como un enunciado de pacotilla y los diputados más nunca mencionaron esa cifra matemáticamente ridícula, sin ningún resultado.

Del sombrero del mago opositor sacaron el plebiscito, ya que del sombrero rojo, habían sacado la constituyente. La MUD se volvía a envalentonar: -“Ok, coñosdemadres, vamos a contarnos, a ver quiénes somos más”- . La respuesta inmediata fue un cabeza de Mango, que con sus manguitos, se metió al antiguo edificio del Congreso Nacional, mandado a construir por Guzmán Blanco, y les cayeron a patadas a todo el mundo. Allí salió coñaseado, hasta el viejito jardinero.

Quizás por eso, la abuela pare a Oscar Pérez, pero lo pare, como lo paren las mariposas: en el vuelo. Cruzando el cielo caraqueño, demostrando que no estamos preparados ni para una invasión furtiva de la guardia costera de Martinica.

Arroja al TSJ, dos “trikitrakis” y un par de “saltapericos” y es catalogado por el chofer que se sentó en el trono, como un “temible ataque terrorista”. El mundo civilizado ríe y “chapita” en el otro mundo, se siente aliviado al ver que un nuevo tirano bananero, puede ser mucho más ridículo y cruel.

Oscar Pérez entra a un juego trancado, con la cochina ahorcada, en el medio de la nada venezolana. A nadie le importa de dónde salió, a nadie le importa si es un producto de la Villa del cine, si es un modelo de un comercial de ojos lindos, si es un títere de Trump, si es un muñeco manejado desde los infiernos por el propio Fidel, si es un megapatriota surgido de la gran arrechera nacional, simplemente apareció y cambia todo el panorama nacional. 

Los de la MUD enmudecen, los del gobierno le hacen: “guillo”, la Resistencia encuentra un papá y la pobre abuela no tiene idea quien se la cogió.

Oscar Pérez, con patillas a lo Simón Bolívar, aparece en la plaza Altamira, en el medio de la lluvia y anuncia sus primeros decretos, nadie se los ha pedido, pero los anuncia. Se agarra el coroto para él, reta a todo el mundo.
Un nuevo mesías no era precisamente lo que se estábamos buscando, ya tuvimos como mucho y demasiado de un Teniente- Coronel que se cagó en todo el país… pero bueno, por lo menos, este es mucho más bonito.

¡Oscar Pérez, eres bello, firma aquí!

Ruben Dario Gil